Video sobre la visita de los magistrados

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Crónica de la dignidad y el valor en Crucitas

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Ciudad Quesada, 13 de setiembre 2009
Heidy Murillo Quesada
Presidenta FECON

El viernes 11 de setiembre, llegamos a Coopevega a las 8:30 de la mañana, nos agrupamos en la casa de doña Balbina Torres a esperar que aparecieran los magistrados y, además, compartir con los cientos de personas que estaban ahí apoyando la defensa de la vida.

Cerca de las 9:30 alguien dijo que los magistrados estaban en el salón comunal, a lo que corrimos presurosos, en el tanto no sabíamos dónde era el inicio de la inspección, porque en las notificaciones solamente decía Coopevega a las 10 am. Llegamos al salón y acaban de salir, un vecino nos dijo que "andaban viendo unas fincas", 15 minutos después llegaron y tras nuestra insistencia decidieron acreditar las personas ahí mismo. Incluso hubo un pulso para acreditar a Otto Méndez, presidente y representante legal de UNOVIDA.

En total, logramos acreditar unas 10 personas, pues la notificación decía recurrente y asesor legal, no se nos permitió acreditar asesores técnicos, sin embargo durante todo el
recorrido hubo abundancia de personal técnico de la minera.

Se estaba terminando la acreditación cerca de las 10 am, cuando nos dimos cuenta los magistrados se habían ido, y alguien por ahí nos dijo: van para la sala de cómputo, que no se nos indicó ni dónde estábamos... así que de nuevo a correr detrás, a tratar de llegar al lugar, muchos de las y los compañeros no lograron llegar ni observar la inspección ni hacer las indicaciones que nos parecían pertinentes que quedasen consignadas en el acta.

Le solicitamos al la magistrada Calzada y al magistrado Mora que por favor se nos indicara la ruta y el itinerario de la visita, a los solamente nos indicaron que
íbamos para el punto número 9 - ¿y los otros 7? - Pregunté yo, la respuesta fue el silencio… y ¡corra a abordar los carros porque vamos o nos dejan botados!

Así que abordamos los autos y llegamos a la intersección donde se unen la calle pública que va a Crucitas y la calle que hizo la minera. Ahí nos bajaron de los autos y nos dijeron que teníamos que caminar, que solamente 4 carros iban a entrar porque dentro no había donde d
ar vuelta (cosa que es totalmente falsa). De esta manera caminamos cerca de 2 Km, a medio día, hasta llegar a donde estaban los magistrados, la gente de Setena y los mineros. Hasta con el ganado se es más benevolente…

Evidentemente ya tenían cerca de 20 minutos o más de estar ahí, sin nosotros.
Entonces pedimos un momento para reunirnos, y fue donde decidimos interponer un Habeas corpus ante los magistrados presentes que quedó en el acta, en el tanto nos habían impedido circular por un camino público con nuestros vehículos, hasta plantear en algú
n momento que si las condiciones seguían así, era mejor cancelar la visita, a lo que el magistrado Mora reaccionó molesto y la magistrada Calzada guardó silencio, hasta que se dirigieron a deliberar y al regreso nos lo acogieron.

El diputado Merino también manifestó su descontento, pues no le fue posible acreditar su abogado José María Villalta, pues los encargados le pusieron a escoger entre el abogado y el biólogo Javier Baltodano, el otro técnico, Gabriel Rivas tampoco pudo ingresar. Así como también los técnicos que UNOVIDA había acreditado en el expediente.

Al regreso, las y los compañeros que caminaban, decidieron, en un acto de dignidad, caminar a su ritmo por media calle, impidiendo cuando menos que los magistrados se adelantaran nuevamente a llegar al siguiente punto de inspección sin nosotros, a lo que nuevamente don Luis Paulino Mora reaccionó molesto, increpando a los compañeros y amenazando con cancelar la inspección y doña Ana Virginia Calzada, guardó silencio.


Dejaron, al final, el paso libre porque algunas personas sufrimos problemas de salud por el sol y la alta temperatura que había en ese momento, en cuenta la bióloga Yamileth Astorga, recurrente y la diputada Lesvia Villalobos, persona adulta mayor, por lo tanto necesitábamos pasar para ser atendidas por la Cruz Roja que quedó también en la salida.
¡¡Si la intensión NO fue desgastarnos desde el principio… lo disimularon muy bien!!

El papel del Ministro de ambiente, energía y telecomunicaciones fue de bajo perfil, como si no existiera, pero a partir de este primer regreso, siguió todo el resto del trayecto en el vehículo de la empresa. Lo cual me parece sumamente vergonzoso.
No así el protagonismo del “abogado del poder ejecutivo” Fabián Volio, quien no solo había participado en un programa de radio defendiendo el proyecto, … y no solo en la radio si no en persona parecía más bien ¡¡abogado de la minera!!

Luego, mi compañero Edgardo Araya de UNOVIDA solicitó que fuésemos a ver los puentes que se habían construido sin permiso, a lo que el magistrado Mora accedió y le dijo que se fuera adelante para guiar… ¡Cuál fue nuestra sorpresa cuando él junto con Jorge Mora, mi asesor legal, se fueron a los puentes y el resto de la caravana entró por un portón, el cual cerraron nuevamente a unos pocos carros e hicieron a los compañeros y compañeras ingresar de nuevo aproximadamente 1 Km hasta el cerro Fortuna.

El resultado de esta maniobra fue que, nuevamente, nuestros asesores
llegaran tarde a la inspección y no quedara consignada nuestra observación con respecto al bosque y la tala.

La respuesta vergonzosa del magistrado Mora ante nuestro reclamo: - Ahí estaba un abogado de ustedes, pregúntenle para que vean que no conversamos nada, ya que le creen más a él…

Luego seguimos hacia el vivero, donde tuvimos que esperarlos cerca de media hora porque “andaban en el baño”…

Una vez dentro, observamos en el vivero que las especies que estaban ahí no correspondían ni en un 25% a las especies del bosque, dada la alta biodiversidad de la zona, pero al tratar de hacer consignar eso, callaron al biólogo Javier Baltodano, único técnico en todo el equipo; sin embargo a la regente ambiental, sí le permitieron dar toda la explicación… digo…, le preguntaron.


Lo mismo sucedió en la bodega del cianuro, cuando quisimos consignar la distancia que había entre la bodega y el río San Juan, y que ahí nacía la quebrada que daba al río Infiernillo, medida por un GPS, ya se habían ido a ver el siguiente punto, donde también quisimos ofrecer algunas observaciones pero solamente la empresa pudo… digo, solamente le preguntaron a la empresa…



Luego de eso fuimos a ver la escuela de Crucitas, donde los niños y las niñas estaban esperándonos, pero donde tampoco nos dieron tiempo de consignar la forma en que se abastece de agua la escuela: Mediante un pozo… ¿de dónde sale el agua de ese pozo? Posiblemente del acuífero que ellos dicen que no sirve para nada….

Después visitamos un par de nidos de lapa que hay en la finca de don Alfredo Arias

Pero el colmo de la humillación e indignación surgió cuando la magistrada Calzada y el magistrado Mora, ofrecieron una conferencia de prensa, no solamente en las instalaciones de la minera si no también rodeados de signos externos, incluso con una camiseta de la misma al frente de las mesas, de cara a los medios de comunicación presentes, haciendo caso omiso de nuestra advertencia.

Posterior a eso, no sabemos si por lástima o por disimular, al fin accedieron a visitar los puentes construidos sin permiso, siendo las 4 pm.
Después de llevar sol, agua, caminar por largas horas, regaños y sufrir humillaciones, volvimos a la casa de don Guillermo Herrera a reunirnos con los demás compañeros, compartir nuestra experiencia con quienes no habían podido entrar y a comer algo…

Como una apreciación personal, me parece que tanto la magistrada Calz
ada como el magistrado Mora, perdieron toda la perspectiva del papel histórico que en esta ocasión les tocaba asumir. Se olvidaron del título político de su investidura, no solamente como defensores de la Constitución POLÍTICA, o sea, el pacto político entre las y los costarricenses, donde tenemos como derecho fundamental el disfrute de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, no solamente simples trámites legales.

La magistrada Calzada con un perfil bajo, sin decir ni preguntar mucho, sin demostrar la más mínima compasión por el atropello a nuestros derechos de defendernos, no solamente con argumentos legales, técnicos si no también de trato igualitario en el proceso. Y el magistrado Mora, prepotente, insolente, cual Dios del Olimpo, demostrando que algunos ciudadanos son más iguales que otros.

La crónica de lo que vimos, lamentamos y soñamos ese día vendrá después… hasta aquí esta crónica triste, pero llena de dignidad y valor: nos hicieron sudar, caminar, aguantar hambre, regaños, humillaciones cuales mendigos de la justicia, pero resistimos, así como hemos resistido por 15 años cuando la Placer Dome inició este proyecto de muerte y seguiremos resistiendo y luchando hasta que logremos que Infinito Gold le devuelva el nombre a Crucitas, se vaya del pueblo y prohibamos de una vez por todas, la explotación de nuestros recursos naturales, mediante industrias tan agresivas como la minería, que es pan para hoy y hambre para mañana.


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Crónica de un tour empresarial por la mina Crucitas

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José María Villalta Florez-Estrada

13 de setiembre de 2009




El viernes pasado acompañé al diputado José Merino a la “inspección” que realizó la Sala Constitucional al proyecto de minería de oro a cielo abierto Las Crucitas en Cutris de San Carlos. Se supone que esta diligencia era para recoger pruebas que ayuden en el estudio de los recursos de amparo presentados contra dicho proyecto. De ahí que el diputado del Frente Amplio tuviera derecho a participar, por haber interpuesto uno de esos recursos en conjunto con FECON.



Mi primera conclusión de esta experiencia es que no hace falta ser científico o constitucionalista para darse cuenta de que la mina de oro no debe abrirse. Bastó con sufrir el paisaje dantesco de esos bosques exuberantes de riquísima e inigualable biodiversidad reducidos a escombros podridos, junto a otros todavía en pie pero a la espera del mismo destino. Para dar cabida a las fosas polvorientas de la minera. Tierra lastimada, quebradas aterradas, un olor a muerte que me hizo imaginar las historias sobre los campos de batalla de la primera guerra mundial. Aunque no encontramos los almendros caídos -al parecer la empresa se encargó de desaparecerlos muy bien- la verdad es que no entiendo qué más prueba necesitan los jueces de Costa Rica para entender que este modelo de producción es inviable, insustentable y nos lleva directo al despeñadero. Para mí fue suficiente y sobró.



Sin embargo, seguimos con la “inspección”. En la universidad me enseñaron que en las diligencias judiciales las partes deben tener la más estricta igualdad de derechos y que los jueces tienen la obligación de garantizar que dicha igualdad sea respetada y actuar con la más absoluta imparcialidad. Nada de esto ocurrió en Crucitas. Fue un proceso desigual, totalmente sesgado y parcializado a favor de la trasnacional minera.



En el primer punto de inspección los magistrados y los representantes de Industrias Infinito S.A. entraron en carro. Acto seguido la policía bloqueó la calle pública y prohibió el ingreso de los demás vehículos, obligando a las otras partes a caminar cerca de tres kilómetros para llegar al lugar. Diputadas y diputados, ecologistas, universitarios y sus abogados, algunos de avanzada edad y con problemas de salud, llegaron al lugar de la inspección a pie, jadeando bajo el sol inclemente, mientras los jueces y la trasnacional minera ya tenían varios minutos de conversar alegremente. Cuando reclamaron que ese trato era “injusto”, recibieron regaños del magistrado Mora y la aclaración: “A mi la empresa no me ha dado nada”. En realidad, nadie había preguntado tal cosa.



A estas alturas estaba claro que lejos de “inspección” eso era más bien un paseo guiado por la empresa. Así había sido decidido por la Sala desde que rechazó una petición de Unión Norte por la Vida para que don Alfredo Arias, campesino vecino de la mina, quién conoce la zona como la palma de su mano, participara proponiendo lugares para inspeccionar. Don Alfredo sabe bien lo que hay ahí y lo que se podría perder. Pero los magistrados lo rechazaron porque, en sus palabras, los sitios a visitar ya habían sido “predeterminados”.



Predeterminados por la trasnacional. Esto es como el que tiene un cadáver que huele feo en la cochera de su casa. Cuando invita gente ni loco los lleva a la cochera, no vaya a ser que lo descubran. Pues así ocurrió. Los magistrados vieron lo que la trasnacional minera quiso que vieran. Nada más. Los llevaron a ver una parte del bosque talado y una naciente de agua acondicionada por la empresa, pero nunca pusieron un pie en los bosques que van a ser arrasados ni en las muchas otras nacientes que serán enterradas. Aunque los recurrentes lo pedimos, esos pedidos fueron ignorados. ¿Cómo entonces van a saber el daño real que la mina ocasionará? Si nunca vieron las fuentes de agua o las especies en peligro de extinción que se perderán.



El colmo fue cuando la empresa los llevó a ver el “vivero” con el que, dicen, van reponer el daño que dejarán sus inmensos cráteres. Algunos expertos advirtieron que en los chinamos de la feria del agricultor de Coronado se encuentra más diversidad de especies forestales nativas que lo que ahí había. Por supuesto que para ver eso no hacía falta ir hasta la frontera con Nicaragua.



El trato para las personas recurrentes fue desigual e incluso irrespetuoso y humillante. En cada lugar los magistrados escuchaban atentos las explicaciones de los mineros –sí, las mismas de la mina Bellavista en Miramar- del tipo “nuestra tecnología de punta a nivel mundial” y “somos la mina más moderna de América Latina”, pero cada vez que los recurrentes querían hablar se les callaba y se les recordaba que “esto no es una audiencia”. Para nada importaba que lo que tuvieran que decir fuera importante. El biólogo Javier Baltodano, experto en botánica, pidió la palabra en varias ocasiones para señalar hechos concretos como que, ahí donde no veían nada, había un enterolobium schomburgui o guanacastequillo (árbol en peligro crítico de extinción) o para aclarar, contra lo dicho por los mineros, que el área talada representaba apenas un 30% del bosque que sería destruido. Pero lo callaron. Lo mismo le pasó a la Yamileth Astorga de la UCR quién exigió que le explicaran lo que en un sitio ya inspeccionado se había hablado, porque, nuevamente, no había podido estar presente a tiempo debido a que los guardas de la minera no dejaron entrar el carro en que viajaba. De forma despectiva el supremo magistrado le dijo “pregúntele a su amigo”. Cuando se le increpó por qué no aplicaba la misma medida a los personeros de la empresa, respondió, “es que yo no puedo impedirles que hablen”.



¿Y el Ministerio de Ambiente? Fue absolutamente imposible distinguir entre sus funcionarios y los empleados de la compañía minera. Estaban totalmente fusionados. Defendían a la trasnacional hasta cuando nadie se los pedía. Desde que empezó la “inspección” percibí una sombra que se encogía detrás de los representantes de la empresa, siempre agachada para que nadie le preguntara nada. Por fin logré reconocerla. Era el ministro.



Al final del día Edgardo Araya de UNOVIDA logró que los magistrados fueran a ver dos nidos de lapa verde ubicados en una propiedad que colinda con la mina –a pesar de que los expertos de la empresa afirman que “por ahí no hay lapas”- Mientras los campesinos de la zona señalaban los nidos a los magistrados, un empleado judicial se dejó decir, en medio de las risas de sus compañeros: “pero si esos son nidos de zopilote”. A ese tampoco lo callaron.



Reconozco, no sin vergüenza, que en ese momento empecé a delirar. Soñé que bajaban del cielo las lapas furibundas y les picoteaban la cabeza a los mineros y sus mercenarios. Todos los demás llorábamos de alegría. Un instante de redención para la vida en medio de tanta porquería. No pasó.



Esa es la segunda conclusión de este tour. La justicia y la defensa de nuestro futuro no caen del cielo.



Por eso dejo para el final de este relato la parte feliz de la historia. La gente luchando.



Jóvenes, estudiantes, campesinos, amas de casa, ecologistas, educadores, trabajadores, hombres y mujeres del campo y la ciudad, de toda la zona norte y el resto del país se tiraron a la calle a defender la vida con dignidad, alegría y determinación. Cada vez es mayor el nivel de conciencia de estas comunidades sobre la estafa de la minería y sus falsas promesas. La movilización de gente en contra del proyecto fue contundente y notoriamente mayoritaria. La empresa no logró movilizar a prácticamente nadie.



Todo indica que de muy poco están sirviendo los chantajes que juegan con el hambre de las personas. De muy poco está sirviendo la complicidad del Gobierno que descaradamente vincula servicios que pagamos todos y que históricamente han sido negados a estas comunidades con el apoyo a la minería. De nada les ha servido abrir oficinas del IMAS en la sede de la empresa, para que la gente crea que esta es quién los brinda.



Pero no es solo que la conciencia y la movilización de la gente de la zona norte sigue creciendo cada día. Lo más importante es que este movimiento iniciado hace ya 16 años por un grupo de luchadoras y luchadores que siguen todavía en pie finalmente ha logrado ganar la conciencia y llegar al corazón de una gran mayoría del pueblo de Costa Rica. Hoy por hoy una inmensa mayoría de nuestro pueblo rechaza la minería metálica a cielo abierto como opción de desarrollo y se opone al proyecto Crucitas.



Tan es así que hasta la candidata Chinchilla, la misma del Gobierno de la guerra contra la naturaleza que promovió y permitió este desastre ambiental y hasta lo declaró de “conveniencia nacional”, ahora pretende confundir a la opinión pública con su posición sobre este tema. Dice su vocero que Crucitas será “el último” proyecto que promoverán.



Como ya el pueblo no come cuento vamos a tomarles la palabra. En la Asamblea duerme el sueño de los justos desde 2005 un proyecto de ley que presentamos con el exdiputado Gerardo Vargas Leiva (PAC) para declarar a Costa Rica país libre de minería metálica a cielo abierto (expediente15.948) Aunque solo consta de dos artículos y está listo para votarse, lleva diez veces más tiempo en la Asamblea que el que los diputados tardaron en aprobar –sin leer- la ley del TLC que limitó el acceso a las fotocopias para estudiar. Desde la fracción del Frente Amplio estamos proponiendo que se conozca y se vote. Así veremos quién es quién. A ver si es cierto que ya no quieren más devastación de la naturaleza.



Hasta aquí esta crónica agridulce. A pesar de tanto irrespeto, tanta burla, tanta denegación de justicia, a pesar de tanta muerte, está la dignidad incomprable de un pueblo que se resiste a dejar sin país a nuestras nietas y nietos. Un pueblo que no va a permitir que siga la destrucción con o sin Sala IV. Ese es nuestro oro.

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Nuestro informe sobre el reconocimiento judicial al proyecto minero Crucitas

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Para el día viernes 11 de septiembre del 2009, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia señaló un Reconocimiento Judicial en el Proyecto de Minería de Oro a Cielo Abierto de Crucitas de Cutris, San Carlos, propiedad de Infinito Gold Ltd., de capital canadiense. Lo anterior en el marco del Recurso de Amparo que a nombre de UNOVIDA (UNIÓN NORTE POR LA VIDA) interpusiera mi persona contra el Decreto de Declaratoria de Interés Público y Conveniencia Nacional del Proyecto Minero Crucitas, emitido por el Presidente Arias y el exministro Dobles, en octubre del 2008. Gracias a ese Amparo logramos detener, aunque sea temporalmente, la destrucción de 196 Ha. de bosque y las zonas de protección de quebradas, todo dentro de la finca propiedad de la mencionada empresa transnacional.


Como abogado litigante en ejercicio liberal de mi profesión, he participado en bastantes reconocimientos judiciales, por lo que me preparé para la realización de un reconocimiento más, también llamado Inspección Ocular o Inspección Judicial. Igualmente, como abogado litigante me debo a un código de ética que debo respetar, así que no me referiré a valoraciones jurídicas propias del Recurso de Amparo y del Reconocimiento Judicial de referencia. Me limitaré a hacer un recuento de hechos que viví y presencié. Ustedes pueden hacer sus valoraciones y serán los Tribunales competentes los que posteriormente juzgarán tales eventos.

Sólo quiero decir que un Reconocimiento Judicial tiene un procedimiento; un rito. Las partes son citadas en un punto específico del lugar que se va a reconocer. Una vez que el juez constata la presencia de las partes del proceso, procede a iniciar el reconocimiento informando a los presentes de lo que se tratará la diligencia y señalando claramente los lugares específicos que serán inspeccionados. Todo esto para seguridad jurídica de las partes; es decir, para que sepan a qué atenerse y preparen adecuadamente la defensa respectiva.

En el caso del Reconocimiento Judicial llevado a cabo por el señor Magistrado Mora y la señora Magistrada Calzada, nunca se nos citó en un lugar específico de Coopevega de Cutris. Si bien es cierto el pueblo no es muy grande, si existen varios lugares a los que podrían llegar sin que los viéramos nosotros. Me enteré por medio de una patrulla policial a la que tuve que obligar a que se detuviera, que los Honorables Magistrados llegarían al Salón Comunal. La confusión fue total entre los recurrentes, pues muchos los vieron pasar hacia otro lado y duraron algunos minutos en los que no supimos donde estaban, hasta que efectivamente llegaron al Salón.


El Reconocimiento Judicial nunca se inició formalmente. Nunca hubo una apertura de la diligencia en donde se nos informara previamente a todas las partes del itinerario que seguirían los señores Magistrados. El Centro de Cómputo del pueblo fue el primer lugar a reconocer. El que no sabía dónde quedaba tal lugar, no le quedaba más remedio que irse detrás de la comitiva de la Sala Constitucional. Los que no teníamos vehículo a mano en ese momento debimos correr detrás de la comitiva, en un lugar cuya temperatura talvez ya rondaba los 30 grados celsius. Obviamente, en mi caso y por la razón apuntada, llegué jadeante y atrasado al primer sitio. Cuando llegué ya se estaba reconociendo el lugar, por lo que me perdí parte de esa diligencia. En ese momento le reclamé al Magistrado sobre esa situación. Le indiqué jadeante que los recurrentes teníamos derecho a saber de antemano la ruta del reconocimiento. La respuesta fue hacer mención de un “Punto 10”, que luego nos dijo que era un cerro.

La comitiva salió rápidamente y otra vez, sin tener idea los recurrentes para donde nos dirigíamos, tuvimos que iniciar la persecución de la Caravana Judicial y de la empresa minera. El punto 10 terminó siendo el lugar donde eventualmente estarían las lagunas de relaves con material tóxico, lugar donde la empresa necesitará desaparecer un camino público y continuar la tala de varias decenas de hectáreas de bosque. En ese lugar la empresa cortó unas gigantescas Ceibas centenarias a la orilla de la quebrada Las Minas, con un diámetro de su tronco superior a la estatura de un hombre muy alto con las manos arriba. Faltando aproximadamente 1 kilómetro para llegar al lugar, la seguridad de la comitiva de la Sala cerró el camino público para nuestros vehículos y nos obligó, si queríamos participar de ese reconocimiento, a caminar ese trayecto bajo el sol inclemente del mediodía, con una temperatura superior a los 30 grados celsius. Los señores Magistrados sí ingresaron en sus valiosos vehículos con aire acondicionado. Los representantes de la empresa también nos esperaban en el lugar. Habían llegado también en sus valiosos y frescos automotores. En realidad no sé cuántos de los recurrentes terminaron el trayecto, pues aunque los Magistrados y los representantes de la empresa nos esperaron algunos minutos, se requería una buena condición física para hacer el recorrido en las condiciones antes dichas. No supe si mientras llegábamos al lugar se hicieron algunos reconocimientos sin que estuviéramos los recurrentes presentes.

En ese momento fue tal nuestra indignación que entre los varios abogados presentes de las partes recurrentes decidimos interponer, verbalmente ante los señores Magistrados de la Sala Constitucional, un Recurso de Hábeas Corpus con el fin de defender la libertad personal y de tránsito de todos nosotros y de las personas que no pudieron hacer el recorrido a pie. Debo decir que los vehículos ingresaban al lugar sin ningún problema. No sabemos cuál fue el fin de cerrarnos el paso por una vía pública. No conozco antecedente alguno en el que dentro de una diligencia judicial, -y menos de la Sala Constitucional-, se hubiera tenido que plantear ese tipo de Recurso tan grave para la defensa de nuestros propios derechos constitucionales.

De regreso de la laguna de relaves tóxicos la indignación de todos nosotros los recurrentes creció. No podíamos tolerar el atropello de nuestros derechos. Tampoco los recurrentes estaban dispuestos a seguir tolerando las persecuciones sin sentido detrás de la comitiva judicial y de la empresa minera. Muchos decidimos que si nos obligaban a caminar bajo esas difíciles condiciones, que por lo menos se caminara a nuestro ritmo. Al fin y al cabo el señor y la señora Magistrada, así como los señores de la empresa, estaban tranquilos y frescos en sus vehículos respectivos, por lo que nada malo les podría pasar a ellos. Decidimos ocupar el ancho completo del camino y en esas condiciones caminar de regreso delante de los vehículos de la comitiva. Esto causó gran enojo entre el personal de seguridad y la señora y el señor Magistrado, quien nos increpó fuertemente para que les diéramos paso. Por dicha no se fueron adelante, pues en ese momento dos de nuestras compañeras recurrentes tuvieron quebrantos de salud, provocados por el excesivo esfuerzo que estaban haciendo. A ambas las trasladaron en vehículos de la caravana judicial hasta el lugar del retén del camino público, donde fueron atendidas por miembros de la Cruz Roja. Debo decir que también una señora diputada, adulta mayor, fue sometida a semejante prueba.


Ahí los recurrentes estuvimos a punto de abandonar la diligencia en protesta de lo que considerábamos un trato desigual y degradante en el manejo del Reconocimiento Judicial. Por suerte llegamos a un acuerdo con los Magistrados directores del procedimiento y a partir de ahí pudimos andar en nuestros vehículos. Pero otra vez esa completa desinformación sobre los lugares a visitar provocó que junto con otra recurrente me fuera a hacia un lugar distinto del que tenía planificado la Sala. Al tiempo de esperar, y como no llegaba nadie más, decidimos devolvernos para darnos cuenta que la Caravana se había ido por otro lado y estaban ya dentro de la finca de Infinito Gold. Luego de luchar para que me dejaran entrar al lugar y de recorrer algún trayecto dentro de la finca en observación, llegué al siguiente lugar definido por la Sala para ser reconocido. Obviamente ya la diligencia en esa parte había sido hecha y nos quedamos sin poder participar en ella. El punto en cuestión, que era de mucho interés para nosotros, correspondía a parte de los cerros talados y donde se había “empatiado” esa madera trozada. Ahí no supimos qué pasó. Protestamos nuevamente. El señor Magistrado consideró que otros recurrentes sí habían logrado llegar, por lo que no atendió nuestros reclamos.

Todo lo anterior es sólo una parte bastante resumida de los acontecimientos sucedidos el día viernes 11 de septiembre del 2009. Lo aquí dicho debe ser conocido profusamente por todos los interesados en esta lucha para que tengamos mayores elementos de juicio para afrontarla.

Por supuesto que desde ya estamos valorado y preparando la interposición de los remedios legales correspondientes, con el fin de que este reconocimiento vuelva a realizarse pero con verdaderas garantías de igualdad entre todas las partes.

También es necesario decir que llevaremos el trámite del Hábeas Corpus planteado hasta sus últimas consecuencias.

Ciudad Quesada, 13 de septiembre del 2009.


LIC. EDGARDO VINICIO ARAYA SIBAJA.

VICEPRESIDENTE UNOVIDA

RECURRENTE.

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